jueves, 30 de octubre de 2008

Una semana de locura

Bueno, han pasado varios días desde mi última actualización y por fin encuentro algo de tiempo libre para poder comentaros qué tal va todo.

Deciros que cuando le quité a Orión el collar se lo tuve que volver a poner porque se iba a abrir las heridas de nuevo. Mi pobre gato de nuevo con ese collar del infierno. Hoy por fin se lo he quitado y no veais lo contento que se ha puesto. Contento y cauteloso conmigo porque creo que sigue creyendo que se lo voy a poner de un momento a otro. Pero no va a ser así. Ya está perfectamente bien y sus días de suplicio afortunadamente han terminado.

De todas formas lo seguiré observando pero no creo que haya problemas.

viernes, 24 de octubre de 2008

Más de lo que traigo por delante

Han pasado ya tres días desde que operé a Orión y está muy bien. Bueno, él está incómodo pero se tiene que fastidiar al menos hasta mañana para no lamerse la heridita. Ya ésta está bastante seca y no creo que haya problema si le quito su collarín. En estos días estoy con el gato como si de un niño pequeño se tratara, dándole las pastillas machacadas y mezclándoselas con comida fresca para que no delate la presencia de la medicación, curándole diariamente la zona. La verdad es que estoy un poco cansada, apenas escucho un ruido ya voy a ver si le pasa algo, pero es un gato fuerte y el postoperatorio lo está pasando mejor de lo que pensaba. Eso me hace feliz.

Por cierto, ¿ os he dicho que mi gato ronca? Jajaja…pues sí…parece una pequeña locomotora, la verdad es que solo lo hace de vez en cuando y cuando deja la cabeza en una posición rara, pero me hace una gracia…

A partir de ahora tengo que vigilar que no engorde demasiado. La mayoría de los gatos terminan con un sobrepeso considerable si no se le vigila la alimentación después de la castración. Al mío desde luego no le falta un perejil, le compro la comida en el mismo veterinario, una de gama alta, con deciros que el gato come mejor que yo…jeje.

Poco a poco va mejorando y eso me tranquiliza, lo he pasado mal un par de días, triste por ver a mi gato perdiendo el equilibrio, las fuerzas, afortunadamente eso pasó y haré un esfuerzo por borrar eso de mi mente.

¿Cuando yo enferme estará el gato a mi lado? Imagino que sí, pero a su manera.

miércoles, 22 de octubre de 2008

Un día angustioso

La verdad es que últimamente cuando no es por un motivo es por otro pero siempre tengo algo en mente de lo que preocuparme y agobiarme.

Ayer os comentaba que mi Orión se esterilizaba hoy. La operación ha ido de maravilla, lo han dormido perfectamente, le han quitado sus pequeñas bolitas y cosa que no sabía: el escroto no lo cosen los veterinarios porque suele ser peor el remedio que la enfermedad, dejan que se cierre solo.

Hasta ahí todo bien, tras varias horas de espera dando vueltas por Huelva, tomando café, yendo a una agencia de viaje,visitando tiendas de vestidos de fiesta ( se casa una amiga en unos meses y debo ir viendo qué ponerme), que soy previsora, no...soy grande y eso supone un problema para algunas firmas.

En fin a lo que iba tras varias de horas de espera recogí a mi gato ya despierto. Me lo llevé a casa y pobrecitoooo, qué lástima me dio verlo tambaleándose, cayéndose. Pese a la borrachera de anestesia que llevaba encima lo primero que hizo fue comer y beber. No veais el hambre y la sed que tenía mi pequeño.

Lo malo llegó cuando vi que a base de lenguetazos mi orion se sacaba algo del escroto y se le quedaba colgando. Imaginaos mi reacción: como una bala al veterinario de nuevo. Tan limpio que es que se terminó de abrir la heridita con la lengua y engancho aquello. Como premio a tanta higiene le he puesto un collar isabelino, ahora se revuelve porque no le gusta en absoluto tener algo al cuello pero debe aguantarse. En lo que lleva de operado se ha quitado el collar dos veces y es que este gato debería ser escapista porque no tengo ni idea de como lo hace, incluso llega a alcanzarse esa zona con la lengua pese a lo aparatoso del invento. Se sigue lamiendo pero, por fortuna, no ha sacado nada y ¡¡ que siga así, por Dios!!

Por lo demás esta perfectamente, con ganas de comer, beber, jugar, dormir...hace lo de siempre sólo que yo no estaré tranquila hasta que lo vea totalmente recuperado y no es que me preocupe la operación, me preocupa que no se cure bien o se haga una carnicería intentado limpiarse.

Lo que me faltaba para poder dormir un poco " mejor" era esto...

lunes, 20 de octubre de 2008

Mi pequeño Orión

Mañana por fin se opera mi gato. Al pobre lo esterilizo para que no haga de las suyas en casa: me marque y sea un suplicio para él el no poder salir de casa. Por ahora ha sido un gato bastante bueno. Tengo entendido que cuando se esteriliza a un gato la esperanza de vida aumenta considerablemente y gana en calidad de vida. Argh, la verdad es que hasta que no pase todo no me quedaré tranquila.

Pobre gato, si supiera que mañana va a perder las “castañuelas”. Ahora lo veo tranquilamente dormitando a mi lado mientras escribo estas líneas, no os podeis ni imaginar el bien que me hace mi Orión.

Ahora recuerdo el día que me comunicaron que nació, un 3 de abril, hace sólo unos meses, fui a verlo a los cinco días y ya desde entonces despuntaba de toda la camada, pese a lo pequeño que era, aún ni abria los ojos, se veía que era el más grandecito. Al cabo del mes volví a visitarlo y era cierto, era el más juguetón y activo de todos los hermanos. Cuando apenas cumplió un mes y medio me lo llevé a casa y casi estaba más asustada que el pobre gato, era la primera vez que cuidaba de un animalito de estos. He tenido peces y pájaros, pero no es lo mismo. Poco a poco fue engordando y creciendo, el pelo se le fue poniendo precioso, de un color negro intenso y una suavidad de locura.

Hemos pasado por varias vacunas, cortes de uñas, baños, sí, a mi gato le gusta el agua, se le han caido los dientes de leche y han sido sustituidos por unos nuevos,… y el tiempo que pasa volando me devuelve al presente y veo a mi pequeño gato mirándome a la cara con expresión de incomprensión porque me ve sonreir mientras escribo. Parece ser que el tecleo le ha despertado de su sueño y su mirada fija me demuestra su disconformidad por este hecho.

Lo dicho, cuando pase todo estaré tranquila.

miércoles, 15 de octubre de 2008

Lamento

Una de las peores sensaciones que una persona puede tener en esta vida es la impotencia. Sufras lo que sufras no está en tus manos el poder resolver algo y ves como todo se puede precipitar en cuestión de segundos. Lo único que puedes hacer en ese momento es esperar con el corazón encogido a que todo sea una pesadilla y pare…

Si, señores, de las peores sensaciones. Es la única que me hace llorar. Ni por pena, ni por angustia, ni por miedo lloro. Lloro por impotencia.

Esta vida está llena de inútiles que juegan con tu vida, con tu profesión, con tus ilusiones y te das cuenta que ellos, allí en su cómodo sillón, con todo su cuajo ignorante pueden de un plumazo tirar por tierra el trabajo de horas, días, meses, años… Todo así: puff. Y sin importarles lo más mínimo.

Sólo espero que el peso de toda esa responsabilidad les caiga un día sobre los hombros y se den cuenta, aunque tarde y posiblemente sin remedio, que en ese momento de sus vidas cometieron la estupidez más grande que una persona pueda llegar a cometer y se lamenten de ello hasta que no les quede fuerzas para estar en este mundo.