Han pasado ya tres días desde que operé a Orión y está muy bien. Bueno, él está incómodo pero se tiene que fastidiar al menos hasta mañana para no lamerse la heridita. Ya ésta está bastante seca y no creo que haya problema si le quito su collarín. En estos días estoy con el gato como si de un niño pequeño se tratara, dándole las pastillas machacadas y mezclándoselas con comida fresca para que no delate la presencia de la medicación, curándole diariamente la zona. La verdad es que estoy un poco cansada, apenas escucho un ruido ya voy a ver si le pasa algo, pero es un gato fuerte y el postoperatorio lo está pasando mejor de lo que pensaba. Eso me hace feliz.
Por cierto, ¿ os he dicho que mi gato ronca? Jajaja…pues sí…parece una pequeña locomotora, la verdad es que solo lo hace de vez en cuando y cuando deja la cabeza en una posición rara, pero me hace una gracia…
A partir de ahora tengo que vigilar que no engorde demasiado. La mayoría de los gatos terminan con un sobrepeso considerable si no se le vigila la alimentación después de la castración. Al mío desde luego no le falta un perejil, le compro la comida en el mismo veterinario, una de gama alta, con deciros que el gato come mejor que yo…jeje.
Poco a poco va mejorando y eso me tranquiliza, lo he pasado mal un par de días, triste por ver a mi gato perdiendo el equilibrio, las fuerzas, afortunadamente eso pasó y haré un esfuerzo por borrar eso de mi mente.
¿Cuando yo enferme estará el gato a mi lado? Imagino que sí, pero a su manera.
viernes, 24 de octubre de 2008
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