martes, 19 de mayo de 2009

Caspa europea

Un año más hemos tenido que soportar una edición de la desfasada Eurovisión, Festival europeo de la “ Canción”. Sí, canción entre comillas porque en este concurso lo que menos se juzga son las canciones y los cantantes.

No recuerdo bien a qué edad empecé a tener constancia de este festival pero recuerdo como si fuera ayer a mi madre disgustada por la actuación de Remedios Amaya con “ Quien maneja mi barca”. Decía que la imagen que ofrecíamos al extranjero era muy tópica y , francamente, ridícula con aquella mujer descalza sobre el escenario cantanto aquella agitanada canción. No niego que Remedios fuera una gran profesional en su género, pero ahora comprendo a mi madre cuando pensaba que no quería que la representaran de esa manera en un festival.

Pasan los años y esto no mejora, hace unos años a unos les dieron por disfrazarse de demonios y ganaron el festival rugiendo. Aunque parezca mentira en este concurso no parece necesario saber cantar para competir. Si no que se lo digan a Chiquilicuatre…El año pasado nos sumamos al carro de ver quienes hacían más el ridículo y ni por esas ganamos. Además de malos poco originales…

Este año vi el recuento de votos de los distintos paises mientras cenaba, y vi como quedaba España en segundo lugar empezando por la cola con la actuación de Soraya. Algunos la recordarán como “ Soyaya” por su “despiste” a la hora de cantar la canción “ Vivo por ella” . Cada vez que tenía que decir “por ella” soltaba” poyeya”. Que te equivoques una vez vale, dos también, incluso tres consiento…menuda maniobra de marketing hizo la chica con un fallo planeado para captar audiencia, fans o que simplemente hablaran de ella.

Las votaciones son de risa, eso no ha cambiado tras los años y resulta gracioso ver como los paises se votan entre ellos por pura cordialidad e hipocresía. Política pura.

Ya va siendo hora de dejar de hacer el tonto, deberíamos hacer como Italia y no volver a presentarnos a ese ridículo concurso.

La lucidez, aunque venga tarde, siempre es bienvenida.

domingo, 10 de mayo de 2009

Orión y yo

Ha pasado todo un año desde que vino a casa mi querido Orión. El día día 7 de este mes hizo un año que mi pequeño amigo llegó a mi corazón.

Han sido muchas experiencias a lo largo de este año, me he tenido que hacer a la idea que un pequeño animalito dependía de mi: tenía que alimentarle, cuidarle, mantener sus cosas limpias…En cierto modo es como si mi gato hubiera cambiado de madre. Depende totalmente de mi.

Hemos pasado juntos por una etapa de adaptación severa, nos hemos tenido que acostumbrar el uno al otro, el tiene sus manías, es un gato muy perseverante y yo muy pesada con quitarle algunas costumbres.

Ha sido es y espero que sea por muchos años mi mejor compañía. Mi compañero en las noches de insomnio, mi juguete durante las mañanas y la alcahueta más grande del pueblo por la tarde cuando se pone a mirar por la ventana todo aquel que pasa delante de mi balcón. Verlo tan negro, tan brillante, tan suave, tan noble mirando a través del cristal…más de una vez me he visto a mi misma contemplándolo durante horas mientras dormía, se acicalaba, perseguía un insecto que se hubiera colado por la casa.

Recuerdo el día que lo traje a casa, estaba muerto de miedo y apenas levantaba un palmo del suelo. Su pelo estaba sucio, estaba delgadísimo, sus ojos tenían legañas…el pobre había sido criado en un huerto por su madre. Me trajo a casa toda la tierra del terreno donde había vivido su primer mes de vida. Qué asustado estaba, yendo para casa desde donde lo adopté me maullaba y bufaba al mismo tiempo. Sólo era cuestión de tiempo que se diera cuenta que lo llevaba a su nuevo hogar donde yo me ocuparía que no le faltara de nada. Así está, es un gato mimado de más de seis kilos y medio.

Es grande entre los de su especie, he visto pocos gatos tan grandes como este.

Hoy por hoy he de decir que una de las mejores decisiones que he tomado en mi vida ha sido la de adoptar a mi querido Orión, mi compañero, mi amigo.
Han pasado más de 365 días de una foto a otra. De cuando llegó a casa y se metió a acurrucarse debajo de la mesa de la cocina. De cuando por fin se decidió a salir del transportín donde lo llevaba en el coche.




















A partir de entonces se dedicó a adueñarse de la casa, todo lo que hay en ella le pertenece, como a buen gato. A mi me deja vivir en ella jajajja.

Con el paso del tiempo me he dado cuenta que es un animalito que odia la soledad, que se siente solo cuando no hay nadie con él en casa, que me sigue como un perrito por toda la casa para ver a donde voy y que por las noches le doy mimos hasta que se duerme en mi regazo.

En la segunda foto podreis ver el aspecto tan cambiado que luce ahora. Todo un año de cuidados dan su fruto y, lo mas importante, a mi me ha otorgado bienestar y cariño porque este gato da hasta cariño...¿ a que eso es raro en un felino?

Me declaro abiertamente amante de los gatos.

viernes, 8 de mayo de 2009

Aguantando tópicos

Cierto es que no hay que hacer caso de habladurías ni frases hechas pero, si miro el calendario no me da por otra cosa más que pensar que algunas veces la fama nos la ganamos a pulso.

¿Han pensado alguna vez la cantidad de fiestas, ferias, romerias que se suceden en España, concretamente en Andalucía prácticamente todas las semanas del año? Creo que no hay ni un fin de semana libre de juerga.

Donde yo vivo, en Andalucía, nos lucimos. Aqui sí que sabemos sacar provecho del tiempo libre...

No seré yo quien tire la primera piedra contra los juerguistas ya que para irse de parranda, hace falta dinero. ¿ Y por qué digo esto? Os aclararé la duda: hace meses discutí con unas compañeras de viaje de Madrid estando por tierras checas. Una de ellas afirmaba que en Andalucía la gente era muy vaga. A mi es que estos tópicos me sacan de quicio porque ante afirmaciones dichas de forma tan alegre no hago otra cosa más que acordarme que parte de mi familia emigró a Alemania para poder llevar una vida digna, vida que, por aquel entonces en este pais era imposible de llevar. Mi abuelo emigró, mis padres emigraron, dejaron aquí a su familia y amigos para poder labrarse un futuro fuera de estas fronteras por entonces tan ceñidas. Había que trabajar y no importaba donde.

Uno de los argumentos que me daba una de estas chicas era que en Andalucia hace mucha calor, y claro, ségún esa regla de tres, los andaluces se tocan los(...)de mayo a octubre...Sinceramente, es para pensar que no ve más allá de la nariz.

Que sepamos aprovechar y disfrutar del tiempo libre no sólo es bueno, es admirable. Aquí tenemos la costumbre de trabajar para vivir, no de vivir para trabajar.

A más de uno le vendría bien aprenderse esta frase tan típica y acordarse que el lomo, cuando lo agachamos, nos duele a todos. Sin diferencias.