miércoles, 31 de octubre de 2007

Tenemos lo que merecemos

A veces me pregunto para qué compré un televisor…creo que no hay dinero más tirado a la basura que comprar una tele, claro está, digo esto si solo te limitas a ver lo que emiten las diferente cadenas. Siempre uno puede optar, y creo que es lo más inteligente, a comprarse un dvd, un buen equipo de sonido surround y disponerse a disfrutar de las películas que compre o alquile en cualquier sitio. Es lo más inteligente.

Mira que tenemos cadenas…la primera, la 2, Canal Sur, Antena 3, Telecinco, La Sexta, cuatro…no voy a enumerar las de pago, sería absurdo pero esas sí que merecen la pena pero hay que rascarse el bolsillo para poder verlas.

¿Qué tenemos por nada? Mucha basura. Pongas la cadena que pongas en todas hay la misma bazofia y es que ni siquiera son originales, lo mismo en todas. Programas del corazón, magazines donde se insulta a cualquiera y se sacan los trapos sucios ajenos…francamente, da asco encender la tele y verte a la señora de turno sacando a relucir su vida…por lo visto eso hoy en día importa al resto del pais porque luego esos programas tiene audiencia y todo, pese a que todo el mundo niega que los ve. Ojalá fuera así y dejaran de emitirlos, pero lejos de todo eso estos programas se multiplican como cucarachas en un barco y la lucha por la audiencia se hace intentando hacer el programa más morboso, donde en algunos los invitados no solo se ponen a parir sino que se levantan y se propinan palizas en directo. ¡¡¡Más carnaza!!!

¿Tan monótona y triste es la vida de uno que le gusta ver este tipo de espectáculos para poder entretenerse? ¿Realmente a alguien le entretiene ver como dos personas se despellejan en directo y luego pasas a otra cadena y las vuelves a ver contando las mismas penas y armando el mismo escándalo? Vaya tomadura de pelo, señores.

Antes uno encendía la tele y podía ver algo interesante, programas educativos, alguna película, telenovela, dibujos animados de calidad, debates…¿qué me dicen de los debates? Antes veías a gente seria hablando en programas, ahora todo vale, te puedes encontrar a cualquiera y cuando digo cualquiera lo digo de la forma más despectiva, opinando y sentando cátedra sobre un tema de transcendencia general sobre el que no tiene ni puñetera idea.

Para algunos, los menos, este tipo de programación hace que cojan el gusto por la lectura. Qué gran vicio, la lectura…comprar un libro de la temática que más te guste y enfrascarte en sus páginas… Sana costumbre, no solo se pasa el tiempo sino que además te ayuda a poder expresarte, a conocer un vocabulario más extenso…no hace falta que enumere sus beneficios.

Para otros, la gran mayoría, se conforman y pierden el tiempo.

Es posible que alguno de vosotros esté en ese segundo grupo y se sienta ofendido, si ha sido así, no era mi intención…solo expreso una realidad que sólo nosotros consentimos.

4 comentarios:

Scabio dijo...

Completamente de acuerdo. La actual programación es mejor vomitivo que el café con sal y como tal, deberían ponerlo en los servicios de toxicología. Mi teoría es que el programa que queda por llegar a la parrilla es "ejecutor": quien haya visto la películoa "perseguido", sabrá a lo que me refiero :P

Aaadios

Anónimo dijo...

La responsabilidad de algunos va mas allá, no nos engañemos: el que tiene el dinero y la franja horaria disponibles los puede poner al servicio del entretenimiento (eso es la TV), o al servicio de las más bajas pasiones de la gente. Por decisiones perversas como ésa (y no tantas tontadas cotidianas que nos preocupa más) debería juzgar la Historia a ciertos personajes, y ensuciar su fama como ellos ensucian los medios que se le ponen en las manos.

No olvidemos que muchas personas, por extracción social, instrucción (o falta de ella), formación moral o capacidad (¡pensemos alguna vez en los niños, que tantas horas pasan frente a esta basura!) están en la práctica indefensas ante el vicio de tragar morbo televisado. Nos suministran una insoportable dosis diaria de lenguaje soez, llena de de ordinarieces, de matonismo, de sexualidades ofensivas, de violencias contenidas (o no tanto) y de genuina y omnipresente mala leche. Y cala entre nosotros, intentando sustituir lo que hay de bueno en cada uno por una desconfianza muy 'fashion' ante cualquiera, en un estilo deliberadamente agresivo, que se ha hecho muy popular. Aquí, quien no le dice a su vecina con todo el desagrado posible 'que te calles, Carmele', no es nadie en el barrio.

A aquella tele antigua de Joaquín Prat y Laura Valenzuela, de Mariano Medina, del 'Un, dos, tres', de super-ratón, de Íñigo, de los Payasos de la Tele, de 'El Hombre y la Tierra', de Mazinger, del 'Fugitivo', 'Ironside', y 'El Santo', a aquella tele, en fin, de 'La Clave' y 'La casa de los Martínez' desde la que se nos hablaba de usted con una gentil sonrisa, podrá tachársela de casposa. Incluso podrá decirse que no nos hizo mejores. Pero decididamente, no nos hizo peores. Las carmeles y los mariñas no pueden decir lo mismo, y algunos eso no lo olvidaremos nunca.

Anónimo dijo...

Me voy, luego escribo algo, que empieza el tomate!!!

Die Walküre dijo...

Cuando salga la Duquesa de Alba me avisas.